La transformación del txakolí, un gran vino blanco.

Durante mucho tiempo tomarse un txakolí era sinónimo de vino blanco joven con aromas verdes y una marcada acidez, no agradable para todos los paladares.

Sin embargo de repente, hace más de una década se empezaron a transformar estos vinos ácidos y toscos en grandes, respetados y sorprendentes vinos blancos.

El Txakolí se elabora con una uva (Hondarribi zuri) que crece en un territorio marcado por mucha lluvia y poco sol. Esta uva de grano apretado es más resistente y orientada adecuadamente, permite alargar la fecha de vendimia y conseguir un fruto con un buen grado de maduración.

Todo esto unido a nuevas técnicas de enología y un manejo mejorado de la materia prima ha conducido a unos caldos con madurez en boca, elegantes, equilibrados, con aromas frutales y complejos.

Hoy en día se puede sorprender a los invitados con un buen pescado, marisco… acompañado por un gran vino blanco, un TXAKOLÍ.